Decoración de baños

Breve historia del inodoro

Los inodoros son una parte esencial de nuestras vidas diarias. Tenemos a prestarle poca atención y pensar muy poco acerca de él hasta que nos encontramos en la necesidad de uno y no encontramos ninguno. Nos olvidamos que los inodoros modernos son un lujo en muchos países subdesarrollados y además encontramos un gran inconveniente si el nuestro no funciona.


Los inodoros a los que estamos acostumbrados a acceder son una invención relativamente reciente, y eran una comodidad que solamente los ricos podían tener. Hoy en día, la evolución de los inodoros sigue en proceso con los avances tecnológicos que incluyen un flujo automático de agua controlado por sensores y algunos programas económicos que permiten que se use menos agua que lo usual. El problema constante es el higiene, y para esto existen distintos tipos de limpiadores y fragancias y hasta existen algunos inodoros públicos que se limpian a sí mismos luego de cada visita.

La prevalecencia de la plomería interna ha sido el factor principal para disponer de inodoros dentro de nuestras casas. Es esta plomería la que asegura que los inodoros puedan seguir funcionando correctamente y que permite que no tengamos que hacer más que tirar de una cadena o apretar un botón. Antes de esto, todos los inodoros estaban separados de la casa principal en una pequeña cabina. La línea de agua que tenían estas cabinas estaba completamente desconectada de la línea de agua que corre por adentro de la casa.

Los baños de exteriores empezaron de una manera bastante rústica, siendo un agujero en el suelo. Luego se agregaron asientos de madera con una abertura para permitir que las personas se sentarán en vez de tener que ponerse en posición de cuclillas. Luego vino la posibilidad de cerrar la puerta para poder promover un poco de privacidad al ocupante. Las casas más ricas disponían de algunas cacerolas de cámara que los señores podían utilizar en la privacidad y comodidad de su propio dormitorio. Generalmente estaban hechas de cerámica y eran vaciadas por los sirvientes. A medida que éstas cacerolas se hicieron cada vez más populares, cada vez hubo menos lugar para vaciarlas y llegó un momento en que la gente las vaciaba tirándolas por la ventana.

Afortunadamente hemos evolucionado desde los días en que había que caminar por la calle esquivando los desechos de otra persona.

Nilda Nora
Soy Nilda Nora y me gusta escribir sobre decoración de interiores. Si quieren contactarme o tienen alguna consulta que hacerme, aquí arriba tienen mis redes sociales.
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Sobre el autor

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