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Perspectivas de la vida desde una hamaca

¿No tiene a veces la sensación de que la vida se va volviendo cada vez más complicada, que la política, las relaciones e incluso las cosas simples como comer están cada vez más inmersas en una red de opciones, ideas, recomendaciones y reglas? Bueno, definitivamente este ya no es más un mundo de blancos y negros, las gamas de gris se multiplican cada hora, y el acceso a la información acerca de las nuevas gamas, las nuevas indispensables gamas de gris, son más fáciles de acceder que nunca.

La vida desde una hamaca

Si uno aplica el menor análisis, será aparente que esto solo empeorará, y que las cosas no van a cambiar por sí mismas. Por lo tanto, debemos interferir, de alguna manera interrumpir el ciclo, ¿pero cómo?

Bueno, usemos un ejemplo que para muchos de nosotros consiste en el opuesto contrario; una tarde soleada, placentera, descansando perezosamente en una hamaca. Esta obvia manera de recargarse puede presentar puntos claves que lo ayudarán a manejar una vida que de otra manera estaría fácilmente controlada por el estrés. Estos puntos son:

1) Buscar un ambiente confortable y relajado. Si bien esto puede sonar obvio, suele ser un punto subestimado. ¿Cuán a menudo estamos intentando relajarnos en el sillón del living mientras el sonido de la televisión y de los teléfonos nos interrumpen? Estas situaciones no hacen más que reforzar la idea de que vivimos una vida hostil, estresante y fuera de control.

2) No tener “nada” para hacer. Bueno, el hecho es que nadie nunca tiene nada para hacer, así que no espere que esto ocurra solo. Se trata de un estado mental, un estado que deberá crear, primero permitiéndose volver, y luego cultivándolo intensamente. Simplemente decida que por los siguientes x minutos o las siguientes x horas no hará nada, que durante este período nada tiene mayor prioridad que la relajación, así que déjese llevar y reconéctese con su estado interno de paz y armonía. Si siente que no puede permitirse tal lujo, bueno, ¡ese es un claro signo de que realmente lo necesita!

Entonces, un largo e ininterrumpido descanso durante un domingo a la tarde en una hamaca puede ser justo lo que lo quite del espiral negativo del estrés y le dé la oportunidad de respirar hondo, y observar qué cosas realmente importan. Algunas personas que meditan o realizan plegarias, pueden lograr esto como parte de su práctica, pero si no es su caso, e incluso si no es domingo o no posee una hamaca, por lo menos intente permitirse “no hacer nada” y sentarse a relajar frecuentemente.

Nilda Nora
Soy Nilda Nora y me gusta escribir sobre decoración de interiores. Si quieren contactarme o tienen alguna consulta que hacerme, aquí arriba tienen mis redes sociales.
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Sobre el autor

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