Maternidad saludable

Antes de mezclar leche materna con leche maternizada lee esto

Un amamantamiento mixto (una alimentación donde se mezcla de leche materna y maternizada) puede traer potenciales problemas a la hora de dormir del bebé. Con cada amamantamiento, tu teta le avisará a tu cerebro que se debe producir más leche en las próximas horas para la siguiente alimentación, sin embargo, en el instante que incorporas leche maternizada, este proceso se ve afectado. La teta comenzará a producir menos leche debido a la disminución de la frecuencia de los amamantamientos.

Esto traerá como consecuencia que, durante los momentos en los que amamantas al bebé, éste no consiga llenarse con la leche materna debido a la disminución del suministro, desbocando en un descontrol de sus horas de hambre por lo que deberás alimentarlo más a menudo, causando un impacto negativo en los patrones de sueño de ambos. Para evitar que esto ocurra, la clave está en saber incorporar la leche artificial al menú del bebé, aquí te explicamos cómo hacerlo.

Mezclando Leche Materna con Maternizada

Primero lo primero, ¿Es seguro complementar la alimentación del bebé con leche de fórmula?

, es completamente seguro. Pero como antes te hemos mencionado, la clave está en saber hacerlo. Recuerda que estás tratando con un pequeño ser humano al que todo le resulta nuevo, así como a nosotros aun siendo adultos a veces nos resulta difícil aceptar al cambio; a los bebés también.

Ademas, no se trata de un cambio que afectará sólo a tu bebé, también a tu cuerpo, por ello se debe hacer con precisión y de forma gradual, nunca radicalmente. Ya sea porque volverás a trabajar, porque tu bebé ya va necesitando ampliar el espectro de su dieta pero no quieres abandonar completamente la lactancia o porque quieres conceder a un familiar o niñera la libertad de poder alimentar a tu hijo también. Nunca olvides que la mejor leche para tu bebé es la que tú produces.

Durante el período de amamantamiento puede que te enfrente a otros problemas poco comunes, pero probables. Por eso te invito a que también leas este artículo si tu bebé escupe mucho durante la lactancia.

Ten siempre algo en cuenta: Cuanto más tiempo puedas seguir amamantando a tu bebé mejor, por supuesto, hablo de meses y también de años. En 1992 el Dr William Sears luego de varios estudios psicológicos llegó al concepto de crianza con apego. En este estilo de crianza la madre amamanta al niño incluso después de haberse cumplido los dos años recomendados. Esto no es malo. 

La leche materna tiene propiedades que ayudan al correcto desarrollo de la vista, el sistema inmunológico y el crecimiento que ningún otro alimento posee; conforme el niño avanza en edad, su cuerpo y la forma en que la leche materna es absorbida evolucionan junto con él. Aunque por la sociedad esta práctica no es bien vista, pues se sabe que puede llegar a afectar negativamente al niño a nivel social. Los psicólogos concuerdan en que hasta los 7 años sigue siendo viable el amamantamiento, si quieres conocer más de este tópico puedes ver éste reportaje sobre amamantar niños mayores.

Pero, volviendo al tema principal. Recuerda que tu producción de leche materna dependerá de la demanda de tu bebé, es por ello que, mientras menos pecho le des, menos leche producirás. Complementar la alimentación del bebé con fórmula tiene este efecto en ti, aunque sólo sustituyas una o dos de sus comidas diarias disminuirá la cantidad de leche que produces. Por otro lado, si sustituyes una o dos comidas a la semana, no será mayor el cambio en tu producción de leche.

Y es aquí donde debes analizar ¿por qué quieres incluir la fórmula en la dieta de tu bebé y por cuánto tiempo?.

Se cree, en nuestra cultura, que la leche materna no es lo suficientemente “fuerte” o buena, para que el bebé engorde, y por eso complementan la alimentación de sus bebés con leche maternizada. Es cierto que los bebés que se alimentan únicamente de leche materna no engordan tan rápido como los que reciben fórmula, sin embargo, al igual que los segundos, crecen fuertes y sanos. La leche materna contiene todos los elementos necesarios que protegen a tu bebé de enfermedades y lo ayudan a tener un sano crecimiento, aunque seas delgada o tengas los senos pequeños.

El miedo o la preocupación es normal, a muchas las ataca la pregunta de ¿cómo puedo estar segura que mi bebé está teniendo los nutrientes suficientes a través de mi leche materna?

Pues, uno de los primeros pasos es saber si estás amamantando correctamente a tu bebé.

Luego, debes asegurarte si tu bebé está ingiriendo la cantidad de leche materna que necesita, ¿cómo lo haces? pues sigue estos pasos:

  1. Si tu bebé tiene menos de 4 semanas y está comiendo suficiente, tendrá heces color mostaza la mayoría de las veces. Algunos bebés defecan después de cada comida. El bebé mojará entre seis y ocho pañales al día si está ingiriendo suficiente leche materna.
  2. Tu bebé aumenta de peso en una medida de 28 gr/día durante los primeros tres meses, y la mitad, 14 gr/día entre las 12 y 24 semanas de edad.
  3. Amamantas a tu bebé frecuentemente, por lo menos siete veces al día durante su primera semana y luego más, entre 8 y 12 veces al día, claro, no todos los cuerpos ni apetitos son iguales, pero esa es la medida estándar.

Recuerda que éstas pautas aplican para las primeras 4 semanas de nacido, en esta etapa es muy poco probable que debas usar leche de fórmula, sin embargo, un estudio realizado en La Universidad de California en San Francisco – EEUU demostró que incluso los bebés con 24 o 48 horas de nacidos pueden tener su alimentación complementada con leche de fórmula.

El estudio contó con 40 bebés que habían perdido más de un 5% de peso al nacer. Veinte de ellos recibió 10 ml de leche de fórmula después del amamantamiento y a la otra mitad fueron amamantados según lo pedían. Esos diez mililitros de leche de fórmula fueron administrados con jeringa, para que el niño diferenciara claramente entre la leche artificial del biberón y el pezón de la madre. La idea era que sólo lo tomaran los primeros dos a cinco días.

A los tres meses el 79% de los niños que tomaron los 10 ml seguían siendo amamantados de manera exclusiva, mientras que en el otro grupo, el que no tomó leche artificial, sólo lo hacían el 42%.

Valerie Flaherman, autora principal del estudio, dijo lo siguiente al respecto:

Hasta ahora no hemos explorado si es posible identificar a los bebés que podrían beneficiarse del uso de la leche de fórmula inicial. Este estudio proporciona la primera evidencia de que la fórmula limitada al principio puede proporcionar importantes beneficios a algunos recién nacidos […] En base a nuestros resultados, los médicos pueden considerar recomendar el uso temporal de una pequeña cantidad de fórmula para las nuevas madres cuyos bebés están experimentando una pérdida significativa de peso antes de tiempo.

 

Este es uno de esos casos extraordinarios donde se ha comprobado que, complementar la leche materna con leche artificial puede ser beneficioso para el bebé, y hacerlo también aumenta considerablemente el deseo del niño de seguir alimentándose con el pecho de la madre a pesar de tener nuevos alimentos en su dieta.

Obviamente, el número de niños incluidos en el estudio es muy bajo, 40 niños arroja resultados que podrían no ser significativos, por ello lo recomendable sería repetir el experimento con muchos más niños recién nacidos de distintas etnias.

Tampoco se debe olvidar que, las madres que recibieron la intervención siguieron amamantando porque sentían que era lo correcto mientras hacían tiempo hasta que la leche les subía. Es aquí donde entra el importante factor de la confianza de la madre en sí misma. Pues, debido a los resultados obtenidos, es claro que el vínculo de la madre y el bebé se hizo más fuerte, más allá de afectar directamente el peso de los infantes.

Si te preocupa el peso, crecimiento o la forma en que está comiendo tu bebé, lo mejor siempre será consultar al médico pediatra, sobre todo si observas alguno de los siguientes escenarios:

  1. Si tu recién nacido ha perdido más peso de lo normal. Tal vez no lo diga de forma muy clara el estudio pero, lo normal es que el bebé pierda el 5% de su peso los primeros días.
  2. Si tu bebé de más de 5 días ensucia menos de seis pañales en un período de 24 horas.
  3. Si tu bebé está inquieto o soñoliento la mayor parte del tiempo.
  4. Si no sientes tus pechos más suaves o vacíos después de amamantar.

De resto, el mejor momento para comenzar a usar leche maternizada es a partir de las 4 semanas de vida del bebé, pues ya habrás entablado horarios de sueño y alimentación lo cual se traduce en una producción de leche constante, sin mencionar que el organismo del bebé estará más fuerte y listo para recibir agentes externos.

¿Cuál es la mejor manera de incluir la fórmula en la dieta de mi bebé?

No existe una manera perfecta para introducir la leche de fórmula en la alimentación del bebé. Algunos recién nacidos se adaptan desde el primer biberón y, si tienen hambre, comen lo que se les ofrezca. Otros, sin embargo, lo rechazan las primeras veces, sobre todo cuando es la madre quien se los acerca. Esto se debe a que el bebé percibe tu olor y probablemente preferiría que le dieras el pecho. Sin embargo, como te dijimos que te ayudaríamos, aquí te damos estos consejos para facilitar la transición.

  1. Si tu bebé ya está acostumbrado a recibir leche materna en un biberón, la transición podría ser un poco más fácil, aunque igual puede rechazar el contenido del biberón, acostumbrarlo a tomar de la botella desde temprana edad muchas veces le hará ilusión más que tu seno, esto se debe a que extraer el contenido de la botella requiere mucho menos trabajo y esfuerzo para él (y para ti). Sólo recuerda, no sacrifiques el crear ese vínculo alimentándolo directamente desde tu pecho por un poco de comodidad.
  2. Otra manera de facilitar la transición es dejando que tu pareja, familiar o una niñera le dé los primeros biberones. Que una persona a cuyo olor también esté acostumbrado lo intente alimentar en sus horas de comida facilitará la inclusión de la formula en su dieta pues el bebé comprenderá (a pesar de estar muy pequeño igual razona) que: “mamá no está y por eso este conocido me va a alimentar, aunque sabe diferente que mamá” Aprovecha este momento para despertar su curiosidad y la emoción por descubrir cosas nuevas.
  3. Muchas veces tu bebé llorará pidiendo tu pecho no porque tenga hambre sino porque tenerte cerca le reconforta, es importante saber diferenciar ese llanto y para ello debes tener en claro su horario de comidas. De esa manera podrías ofrecerle por primera vez el biberón cuando tu bebé llora de hambre, eso sí, existe la posibilidad de que esté demasiado frustrado para querer probar algo nuevo así que no lo presiones.

Esperemos que estos consejos te hayan sido de utilidad para ti y tu bebé, que seas una madre feliz y que tu bebé crezca fuerte y sano.

Referencias

Estudio sobre el uso de fórmula en recién nacidos

Nilda Nora
Soy Nilda Nora y me gusta escribir sobre decoración de interiores. Si quieren contactarme o tienen alguna consulta que hacerme, aquí arriba tienen mis redes sociales.
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Sobre el autor

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